Guerra por los Hidrocarburos: Irak, Siria, Ucrania, Israel y… Occidente

Explosiones, bombas, refugiados, atentados, asesinatos en vivo. Todos esto forma parte de un reality-show creado por las grandes cadenas de medios internacionales sirviéndose excesivamente de las peculiaridades y excentricidades culturales, filosóficas y religiosas de los pueblos de Oriente Medio. Un espectáculo al servicio de las potencias Occidentales que salen con las manos limpias de una guerra de la que son parte indisociable. 

Los medios informan mal cuando se trata de problemáticas bélicas de interés mundial. La forma en la que se establece la agenda periodística dificulta tener una visión clara de lo que pasa en el mundo. La búsqueda permanente de lo novedoso e impactante hace que algunos acontecimientos muy relevantes en el momento de ser noticia vayan perdiendo importancia con el paso del tiempo a pesar de que estos continúan transcurriendo.  Esto sucede porque se formula mal la construcción  del universo en donde tienen lugar las noticias.

Hace aproximadamente un año, armas químicas fueron utilizadas para combatir en la Guerra Civil de Siria. Esto escandalizó a los medios de todos los rincones del mundo y el país de Medio Oriente pasó a las primeras planas. En Siria se desarrolla una contienda bélica muy sangrienta que tiene enfrentados al gobierno Sirio contra los rebeldes moderados e islamitas. Producto de la corrupción extrema y las políticas de represión permanente, el ejercito subversivo ha brotado con fuerza y desde el 2011 se embarcó en una batalla del vale todo frente al oficialismo. La Guerra de Siria está dando como resultado un escenario sumamente preocupante: miles de refugiados y muertos, Terrorismo Islámico, y ciudades devastadas.
Hace poco tiempo la aviación siria mató a 40 menores en un ataque aereo. Sin embargo, la preocupación de los grandes diarios internacionales fue justamente la cercanía geografica que la guerra de siria tiene actualmente con el tema fetiche del momento “el conflicto Israelí en Gaza”. También la situación de Ucrania parece haber sido desplazado del mapa en esta nueva coyuntura conflictiva que tiene como protagonista al estado judío.

En esta lógica de narrar los acontecimientos se pierde de vista lo mas importante. Tanto la preocupación por la situación de la franja de Gaza, como las fracturas dentro de la propia Ucrania, así como también las guerras de Irak e incluso la guerra civil Siria, todo tiene como común denominador a los hidrocarburos. El caso de Irak es bien sabido, los problemas que tuvo durante la década pasada para negociar su petroleo lo han llevado a casi desaparecer. La fuerte presencia de Hammas en Gaza le impide a Israel explotar las instalaciones de Gas de aquella zona sin favorecer, en el camino, a grupos islamitas con el ingreso de beneficios, de allí el ataque. La división entre separatistas y nacionalistas en Ukrania tiene a los pro-rusos de Donetsk queriendo aliarse a una superpotencia que le facilite herramientas para explotar sus yacimientos de gas de esquistos (forma de conservación del gas que requiere métodos avanzados para su extracción) que hasta el momento permanecen vírgenes. En todo este contexto, se enmarca el trafico de armas a Siria para su guerra civil y otros países en conflicto como el Líbano y Afganistán.

Desde aquí proponemos, para acabar con el desconcierto del publico para conectar los diversos enfrentamientos, comenzar a titular todo estos sucesos violentos de la siguiente manera. “Guerra por los Hidrocarburos: acontecimiento en cuestión”.
De esta manera se dejará de espectacularizar todas las noticias procedentes de Medio Oriente y Europa Oriental. Así podremos, finalmente, relacionar las batallas y catástrofes ocurridas en las zonas de conflicto con los claros intereses que tienen las potencias occidentales (Estados Unidos, Inglaterra, Francia) con los recursos de la zona.

Es sabido que esto supondrá una disminución por el interés sobre este tipo de noticias. Presentar los acontecimientos del modo que se lo hace actualmente resulta exótico, atractivo y hasta hollywoodesco. Mostrar gente con turbante armada hasta los dientes o explosiones tremendas producto de un ataque suicida siempre gusta porque parece pertenecer directamente a otro planeta. Los medios hacen hincapié permanentemente en las particularidades culturales y en lo intrínseco de la filosofia tribal de aquellos pueblos y allí comienzan y terminan todos los argumentos. Esto colabora con el desconcierto generalizado y hace perder de vista que, ante todo, el motor de estos problemas no es otro que el lugar conflictivo y problemático que estos pueblos fueron condenados a ocupar en el mercado mundial configurado a partir del proceso globalizante que comenzó a mediados del siglo XX.


Por Pablo Ruybal
pabloruybal@turealidadparalela.com

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