Pecho Frío: cuando ser bueno no alcanza

Gabriela Sabatini

Argentina es un país por naturaleza amante de los deportes. Al igual que Estados Unidos, no solo tenemos un deporte popular sino varios. En el país del norte predominan el “baseball”, “basketball” y el “fútbol americano”, mientras que en nuestro territorio el fútbol, basquet y el automovilismo son los deportes populares. Detrás de este grupo se encontrarían el boxeo, que tuvo su etapa dorada en décadas pasadas, y el tenis, que a través de los años tiene altas y bajas en la atención de los argentinos, de acuerdo a los jugadores que la legión argentina posea en ese momento.
Los argentinos somos un pueblo hincha fanático de los mundiales. De cualquier deporte. Cuando cada cuatro años se juega el Mundial de fútbol, prácticamente el país se para el día que juega la selección. Si hablamos de otros deportes, los picos de ratings de la televisión suben cuando en la pantalla pasan la Copa Davis (lo que vendría a ser el Mundial de Tenis) o alguna Copa del mundo de cualquier otro deporte: handball, rugby, hockey, etc. Nada atrae más a un argentino que ver a un deportista o a un equipo representando a su país en un torneo internacional.
Tan arraigado esta el deporte en nuestra cultura y en las charlas de todos los días, que hemos creado un diccionario propio cuando nos referimos al tema. Dentro de este mundo, la palabra “crack” no se utiliza para decir o describir que algo se rompió o, como la palabra “perro” no se refiere a nuestro amigo de cuatro patas. En los últimos años, ha entrado a nuestro vocabulario habitual, la expresión “Pecho frio” (o simplemente “Pecho”) nacida en el ámbito del fútbol y que se fue expandiendo a los demás deportes. Este efecto expansivo se dio porque el fútbol es el deporte (por lejos) más popular de nuestro país. Seguramente, a la persona que le guste el básquet, el tenis, los “fierros” como cualquier otro deporte, por ser argentino tiene mínimamente una atracción hacia el “balón pie”.  “Pecho frío” es una variación de “no tiene sangre en las venas”, cuando se quiere decir que alguien no demuestra ningún tipo de emoción, pasión o compromiso con algo o alguien.
Como fanáticos del deporte que somos, muchas veces creemos saber. Como creemos saber, nos damos el derecho a opinar. Como podemos opinar, muchas veces calificamos, criticamos, juzgamos y desprestigiamos sin saber realmente lo que estamos diciendo. La palabra “Pecho frío” es la favorita de los argentinos para hacerlo.
Origen, significado  y  usos
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Esta palabra que nació y funciona como un agravio, apareció por primera vez el 2 de Mayo de 1987. Ese día, Newell´s Old Boys de Rosario perdió el campeonato de primera división del fútbol argentino a manos de su archirrival Rosario Central, y el propio entrenador de Newell´s, Jorge Raúl “El Indio” Solari, a la hora de pararse en frente de los periodistas y justificar la derrota, dedico unas palabras poco agradables a sus hinchas:               “Éste es un campañón, yo estoy conforme. Newell’s es como ese hijo rico que tiene de todo: un yate, un departamento, un 0 km, pero todavía le falta algo. Aquí sólo falta el campeonato, pero estoy seguro de que Newell’s lo va a lograr: no fue hoy, será mañana o pasado, pero lo va a lograr. A este plantel joven no se les puede pedir más, dejaron todo. A los que sí hay que pedirles más es a los de la popular, son unos pechos fríos, y si en vez de insultar como hoy, cuando nos jugábamos un campeonato, hubiesen alentado, seríamos los campeones por 6 ó 7 puntos. Sí, así de decisivos fueron. Siempre es importante tener una hinchada que te siga y que te aliente”
 
Así surgió el “pecho frío”. Era aquella persona que no alienta a su equipo, que se dedica a la crítica destructiva y al insulto. Esa persona que no acompañaba a su amado club en los malos momentos como sí lo hacía en las épocas de gloria. Esa persona era considerada un “Pecho frío”.
 En Argentina es intolerable una persona así. Es mala palabra. Mala persona. El hincha debe ser festivo, alegre, con una constante demostración de amor por sus colores a través de cantos, banderas y papelitos. Un hincha argentino, del club que sea, no puede ser tranquilo, pasivo y apreciar un partido de fútbol de forma pacífica y ordenada expresando una frialdad propia de los habitantes de los países nórdicos de Europa. El hincha debe ser como lo que es, un latinoamericano de sangre caliente; los demás serán “pechos fríos”.
 De a poco, “pecho frío” fue entrando en los diálogos del hincha argentino con el único objetivo de burlarse de su contrincante (de ese “hincha que no alienta. No como yo, que apoyo a mi equipo de principio a fin. En las buenas y en las malas”) hasta convertirse en el “insulto” más fuerte y utilizado del habla cotidiano del futbolero, incluso superando a los clásicos agravios como “puto” y “cagón”.
Con el pasar de los años, sus usos y maneras fueron cambiando. El objeto de la expresión dejó de ser aplicado a la hinchada rival y pasó a vincularse con los protagonistas del deporte. El objetivo de la ofensa pasó de las tribunas a estar en el campo de juego.
El tiempo y el constante uso de “pecho frío” fue transformando el significado original creado (sin saberlo) por Jorge Solari en 1987.  El uso común y actual va dirigido a los deportistas que son considerados como personas de poco carácter para jugar partidos trascendentales o que no tienen el mismo rendimiento en esa clase de encuentros. En otras palabras, cuando “las papas queman” y esas personas no responden a la altura de las expectativas. Eso es un “pecho frío” o por lo menos es el significado socialmente aceptado actualmente.
Cuando un equipo o un jugador son los grandes candidatos a ganar una final o un torneo importante y no consiguen ese resultado esperado, se dice que “pechearon” o que fueron unos “pechos fríos”. Lo mismo pasa cuando ese competidor pierde la oportunidad de alzarse con la victoria, y faltando poco para que el encuentro se termine, su rival da vuelta el resultado y se lleva el triunfo. “Tenían el partido ganado pero pechearon al final. Perdieron porque fueron unos pechos fríos”.
Los “Pechos fríos” argentinos
Carlos Alberto Reutemann
 En nuestro país tenemos grandes exponentes de “pechofrialdad”. No solo en el fútbol sino en varios deportes. En el tenis, Gabriela Sabatini, es poseedora de este siniestro apodo por perder 28 finales en su carrera, la mayoría fueron contra la alemana, ex número uno del mundo, Steffi Graf. Los duelos entre estas dos tenistas desde mediados de los 80´s hasta mediados de los 90´s eran bastante especiales y los ojos del mundo del tenis se posaban en ellos. Sabatini terminó siendo considerada  “segunda de Graff” por la cantidad de finales perdidas contra ella y el amplio historial a favor de la alemana (29 partidos gano Graff contra 11 de Sabatini).
 La imagen de Gabriela Sabatini que quedo es la de una mujer que, por falta de carácter (por ser “pecho”) no llegó a ser número uno del mundo, ganar más títulos y opacar a su “enemiga”, Steffi Graf.
 Si pasamos al automovilismo, el gran “pecho frío” de este deporte en Argentina es el actual Senador por la provincia de Santa Fe, Carlos Reutemann que fue corredor de Fórmula 1 desde 1972 hasta 1982. A pesar de su larga trayectoria en la máxima categoría de este deporte, a Reutemann se lo recuerda por ser “segundón”. En 1981 el corredor argentino llegaba a la última carrera del campeonato como líder pero terminó en el octavo puesto, y perdió el título de la mano del brasilero Nelson Piquet por un solo punto de diferencia.
Años después, la palabra “pecho frío” aparecería en el vocabulario de los argentinos y se transformaría en un elemento para recordar aquel segundo puesto del santafesino. “Perdió el campeonato por pecho frío.” “Tenía el campeonato ganado pero termino pecheando al final”.
 
Pasando al deporte mas popular de nuestro país, hay varios jugadores de fútbol que son considerados “pechos” por la gente. De todos ellos, Juan Román Riquelme es uno de los más reconocidos con este apodo. El actual jugador de Boca Juniors es conocido por tener cara de pocos amigos como si siempre estuviera triste o si tuviera un problema que lo aquejara constantemente. Esta personalidad fría, que no exterioriza en su cara muchas emociones, junto con la falta de títulos importantes en la Selección argentina y su poco despliegue físico y una supuesta falta de compromiso dentro de la cancha, lo han hecho merecedor de la calificación de “pecho frío” como una de sus cualidades.
Juan Román Riquelme
Los ejemplos que podríamos seguir mencionando serían inagotables. La gran mayoría de los casos son casi iguales: grandes deportistas que dio nuestro país y que no llegaron a ser considerados los mejores en su deporte o no cumplieron con las expectativas, el pueblo argentino los condenó por “pechos fríos”.  Si ser “pecho frío” es alguien que no tiene carácter para afrontar momentos complicados ¿Por qué se considera así a una tenista que ganó 27 títulos en su carrera y llegó a ser número tres del mundo, como lo fue Gabriela Sabatini?  Cabe destacar que no solo “Gaby” ha sido la mejor tenista de la historia en Argentina sino que ninguna que vino después ni siquiera le ha pisado los talones en su trayectoria.
Carlos Reutemann habrá perdido de manera increíble un campeonato de Formula 1 pero nadie puede decir que su carrera profesional sea mala. En su palmarés en la máxima categoría del automovilismo obtuvo 12 victorias, 45 podios y 6 “pole positions” en 144 carreras puntuables. Esta trayectoria solo fue superada por un argentino llamado Juan Manuel Fangio, considerado por muchos el mejor corredor del mundo. Todos los corredores que tuvieron la suerte de llegar a la Formula 1, no pudieron sumar ningún punto y mucho menos ganar una carrera.
 Juan Román Riquelme es otro deportista que lleva en su espalda varios títulos importantes a pesar del apodo de “pecho frío”. El nacido en Don Torcuato, tiene 6 Títulos nacionales y 8 Internacionales siendo uno de los jugadores más ganadores de la historia del fútbol argentino.
Juan Martín del Potro. Actual número 5 del mundo.
Como dije más arriba, somos fanáticos de los deportes y muchas veces creemos saber lo suficiente como para opinar y juzgar. A veces, nadie se pone a considerar el esfuerzo que una persona tiene que hacer para llegar al nivel más alto. Pocos saben lo que cuesta ponerse codo a codo con los mejores del mundo. Todo eso se desconoce, o no se quiere conocer, para que, una vez que ese alguien llega a ese lugar, le exigimos que llegue más lejos. Todo eso es lo que creemos saber pero en realidad, no sabemos nada.
Somos fanáticos de los deportes y expertos en exigir más de lo que nos dan. Siempre subimos la vara más alto. Transformamos a posibles ídolos y personajes ilustres de nuestro deporte en “Pechos fríos” a la primera derrota que sufren.  Nos cuesta reconocer sus logros y las cosas que han logrado para su disciplina pero no tenemos problemas para ponerlos siempre debajo de otro deportista que fue mejor.
Para peor, el día que esas personas no estén entre nosotros, las recordaremos. Festejaremos sus victorias pasadas, repasaremos sus logros épicos y diremos con la cara de la piedra más dura que existe: “Que lastima, que al pecho frío este, no se lo reconoció en vida”.

Por Juan Manuel Bonet

9 comentarios en “Pecho Frío: cuando ser bueno no alcanza

  1. Buscando la definición de la curiosa frase “pecho frío”, me comencé a perder en el supuesto y ridículo paralelismo entre EU y Argentina … pero al fin, después de emplear técnicas de lectura rápida, la encontré. Me queda una incógnita: “pecho frío” no sería un concepto que define por antonomasia al argentino? sin afán de generar controversia.

  2. Es muy probable que el Indio Solari repitiera lo que escuchaba acá en Uruguay, ya que solía venir a los espectáculos de carnaval donde campea el lenguaje popular. Tengo entendido que después del mundial de 1950, le pusieron pecho frío a Juan Alberto Schiaffino ya que además de irse a jugar a Italia (al Milan y a la Roma), encima terminó jugando en la selección Italiana. Algo imposible ahora, pero que en su momento se ve que se podía. (Por las dudas, soy de los que cree que Gardel nació en Toulouse y que lo de Tacuarembó es un invento) Saludos!!

  3. Si bien la acepción de pecho frío ganó notoriedad en el ámbito del fútbol argentino, tengo entendido que es una vieja expresión de la época en que los carruajes eran tirados por varios pares de caballos. El cochero debía ajustar las riendas de cada caballo para que todos tiren por igual, y cada tanto debía parar a verificar si cada caballo estaba haciendo su esfuerzo. Como lo hacía? Les tocaba el pecho. El caballo que tenía el “pecho frío” era el que corría como todos pero no colaboraba en el esfuerzo común de tirar del carruaje.

    • Muy interesante tu aporte. Y se ve muy lógico, en la situación. Es importante conocer el significado de los dichos populares, ya que reflejan un momento real que existe en el período de su aparición. O sea,, estos significados son acontecimientos históricos populares y si no guardáramos su origen y usos, se perdería para siempre el saber popular.
      Bueno… ahora que lo leo, creo que esto se trata del Folclore,, entendido como el saber del pueblo. Muy apasionante, ya que todo el tiempo se están creando nuevas expresiones populares. Y hay que escribir su historia. Esta es una característica humana-

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