Lesiones y preparación física en el fútbol de alta competencia

Lesiones y preparación física en el fútbol de alta competencia

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El fútbol ha experimentado un gran cambio en las últimas dos décadas. El negocio vinculado al “deporte rey” mueve cifras descomunales por traspasos, contratos y publicidad. Los medios especializados en información deportiva se multiplicaron generando la necesidad permanente de generar noticias alimentando al exitismo. Esto genera que el futbolista se entienda primero como una máquina de generar millones y noticias impactantes y luego como un deportista de alto rendimiento. En este trabajo haremos foco en el costado oscuro del mundo del futbol, los riesgos físicos de la alta competencia. Para esto contaremos con la opinión de expertos que nos aportaran información sobre la aparición de lesiones y sus causas, las consecuencias de una mala recuperación, los grupos de riesgo y la vida después de la alta competencia.

El doctor Rubén Iglesias, traumatólogo y deportólogo especializado, ha visto durante su carrera profesional un sinfín de lesiones en jugadores y ex jugadores profesionales de distinta gravedad. Iglesias repasa las problemáticas físicas más frecuentes en los futbolistas: “Las lesiones más comunes son las musculares y en segundo lugar las lesiones articulares. Cuando nos referimos a lesiones musculares estamos hablando fundamentalmente de contracturas, distensiones y desgarros”. El traumatólogo de Barracas Central y ex médico de las inferiores de Nueva Chicago Juan Domingo Bonello coincide en esta evaluación y explica las principales causas de la proliferación de lesiones musculares: “Las razones principales de los problemas en los músculos están relacionadas al entrenamiento de alto rendimiento al límite. Como bien decía el Profesor Santella, preparador físico del Boca más campeón en la primera etapa de Carlos Bianchi,  -somos un fórmula uno y sólo sobreviven los más aptos-. Por supuesto, también podría agregarse otros factores individuales como el estrés, los problemas familiares, la falta de descanso y la mala alimentación”.

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La línea de trabajo de los preparadores físicos que sugiere someter a todos los jugadores a un régimen de entrenamiento sumamente exigente, donde algunos caen lesionados y otros quedarán entrenados al máximo nivel, choca con lo sugerido por los médicos especializados. Traumatólogos y deportólogos proponen dividir los trabajos físicos contemplando: la edad del futbolista, el nivel de resistencia, el tipo de vida que lleva en su hogar, la alimentación y su situación personal.
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Si bien la primera conclusión podría llevar a señalar al preparador físico como el principal responsable de la aparición reiterada de lesiones debido a la sobrexigencia del jugador en los entrenamientos, Juan Bonello se ocupa de señalar también que “el estrés y la presión psicológica y social soportada por el jugador actual no se compara con décadas anteriores. Esto también influye bastante en el físico del futbolista”.
El año pasado ha sido común ver en clubes de primera línea mundial como Boca Juniors o Barcelona F.C.  de España problemas musculares en jugadores importantes de la institución. Fernando Gago, en el club argentino, y Lionel Messi, en el equipo español, sufrieron severos desgarros y tras volver a la actividad luego de un periodo de recuperación acotado, se han resentido de sus lesiones. Si bien esto cobro notoriedad a raíz de estos casos famosos, es bastante común que un futbolista no respete los plazos de recuperación y al poco tiempo vuelva a pasar por la enfermería. Uno de los métodos más frecuentes para que el jugador se recupere antes de lo esperado es la infiltración. Esta técnica consiste en colocar un anestésico y un antinflamatorio de depósito en el músculo que está lesionado para calmar el dolor y ayudar a la recuperación. Sin embargo, la infiltración no se suele utilizar como se debería. Explica Rubén Iglesias: “La infiltración es un buen método de tratamiento en traumatología, pero cuando se infiltra se debe detener toda actividad física. Los futbolistas suelen pedir ser infiltrados para detener el dolor y jugar sin molestias. Esto termina siendo perjudicial porque si bien el dolor desaparece el musculo aún está enfermo.”
El doctor Ruben Iglesias, basándose en su experiencia en clubes de futbol, sostiene que muchas veces el propio jugador termina siendo cómplice del entorno que atenta contra su correcta recuperación: “El médico de un club debe hacer equilibrio entre unos cuantos factores que se presentan en el ambiente del futbol. Por un lado los dirigentes quieren que el futbolista juegue porque los sponsors no pagan si el jugador no juega. El mismo jugador quiere regresar pronto a los terrenos de juego por miedo a que su reemplazante se quede con el puesto. Y por si esto fuese poco, también el técnico del equipo solicita la pronta recuperación del jugador para el armado de la formación titular. Entonces, para lograr manejar todas estas cuestiones es fundamental la comunicación, tanto con el jugador para obtener su confianza y como con el cuerpo técnico para que se respeten los plazos establecidos”

El 25 de agosto de 2007  en un partido disputado entre Sevilla y Getafe por la liga española, Antonio Puerta, capitán del equipo sevillano, cae desmayado a causa de un paro cardiorrespiratorio. Las imágenes del futbolista desmayándose en pleno partido dieron la vuelta al mundo, y solo tres días después, 28 de agosto de 2007, se anunció su muerte. Este hecho causo una enorme conmoción en todo el planeta futbol.

A raíz de este acontecimiento la prensa especializada acusaba a dirigentes y representantes de tomar al futbolista como una máquina de hacer dinero sin considerar las posibles consecuencias sobre su físico. Así, siguiendo esta consigna, en los cinco años posteriores al caso Puerta se reportaron, a través de diferentes medios de comunicación, 84 casos de muerte en el futbol por problemas cardiacos similares a los del jugador español.
El cardiólogo de Boca Juniors, Fabián Ramognino, quien lleva doce años trabajando en el club y realizando el apto físico a los jugadores profesionales de la institución, descree que la muerte súbita en el futbol sea cuestión de tendencia: “A partir de lo sucedido en 2007 con la muerte de Antonio Puerta hubo una epidemia en los medios. Recuerdo que hasta la muerte de un futbolista de la categoría de menor importancia de un futbol amateur como el africano, cobraba una relevancia enorme. Por esto, si bien no niego que existan casos, no creo que se deba hablar de una tendencia. No se trata de un virus.”.

Ramognino explica que en los clubes hay todo un grupo de especialistas dedicados a prevenir problemas cardíacos durante la actividad deportiva: “Aquí en Boca somos seis cardiólogos que hacemos el apto físico a todos los deportistas. Se toman todos los recaudos para que el futbolista practique deporte de manera segura. Hoy en día, si el jugador tiene un problema, se le informa a la dirigencia y en estos casos se actúa con contundencia: si se detecta un inconveniente cardíaco el futbolista no juega aunque él quiera. Hay casos en donde se han salvado vidas”.

Lo que queda claro es que, en lo que respecta a la salud del corazón, los futbolistas están en constante seguimiento (se realizan chequeos obligatorios una vez por año)  y el debate sobre si son o no un grupo de riesgo continua abierto.

Los grupos más perjudicados por una lesión deportiva no son los futbolistas de elite. Los jugadores del ascenso y los juveniles tienen mucho más que perder con una lesión deportiva. Los primeros cobran por jugar y dependen del dinero para cubrir las necesidades más básicas. Para los segundos, una lesión de gravedad puede suponer el fin del sueño de jugar profesionalmente al futbol.
En los futbolistas de ascenso el regreso prematuro de la lesión es pedido por el propio jugador por cuestiones de subsistencia. El doctor Ruben Iglesias quien ha pasado por clubes como el Porvenir, San Telmo y Barracas Central comenta al respecto: “En el ascenso el futbolista muchas veces pide ser infiltrado porque necesita cobrar los premios. Ellos dependen de ese dinero para vivir. Pero las complicaciones no se detienen allí. La gran mayoría de estos humildes futbolistas además de jugar también  trabajan. El desgaste de una vida laboral es un factor importante a tener en cuenta para el médico y el preparador físico. También, si bien a los jugadores se les asigna un nutricionista, es difícil lograr que sigan la dieta sugerida porque muchos están acostumbrados a alimentarse a base de sanguches”.

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Entonces, la alimentación, el desgaste de la vida laboral y las necesidades económicas hacen de los futbolistas del ascenso un grupo muy expuesto a perjudicar su integridad física, practicando un deporte de alto rendimiento, en comparación a lo que sucede con futbolistas de primera línea que viven para el deporte.

Los jugadores jóvenes aspirantes a convertirse en profesionales de 17 o 18 años de edad poseen aun cartílagos de crecimiento. Esta característica los hace más propensos a sufrir complicaciones físicas que sus pares de edades más avanzadas a la hora de seguir una rutina de entrenamiento. El trabajo con pesas muchas veces suele lastimar severamente a los jugadores más jóvenes. Producto de estos descuidos en las rutinas de trabajo una enfermedad que suele presentarse comúnmente en deportistas jóvenes es la osteocondritis. Esta enfermedad requiere de un prolongado tiempo realizando trabajos de kinesiología para recuperarse, y suele aquejar muy a menudo a los jóvenes futbolistas en clubes que no discriminan un factor clave como la edad, a la hora de realizar una rutina de entrenamiento.
La fisioterapeuta Clara Gómez Valdez trabajó junto al cuerpo médico de Real Madrid Castilla en la temporada en la que este equipo consiguió el ascenso a segunda división. Allí Gómez Valdez siguió de cerca una forma de trabajo de excelentísimo nivel mundial. Aunque los jugadores del Real Madrid Castilla son profesionales, la mayoría no supera los 22 años y por lo general son jóvenes aspirantes a jugar en la primera división del Real Madrid. Gómez Valdez explica que hay métodos mediante los cuales se puede trabajar con fuerza a temprana edad y al mismo tiempo cuidar del futbolista: “Es muy común la idea de no trabajar la fuerza en edades tempranas pero hay varias formas de hacerlo y con buenos preparadores todo es posible. Si es cierto que generalmente a los 23 se tendrá más desarrollada la fuerza que a los 17, pero para eso también existen pruebas de fuerza máxima que se les realizan a los jugadores de forma individualizada y el entrenamiento se ajusta a lo que indiquen las posibilidades de cada futbolista, es decir, la cantidad de peso que puede levantar, las repeticiones que se debe hacer en ejercicios con carga, etc.”
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Tener fichas antropométricas individualizadas en un plantel profesional prácticamente descarta la aparición de enfermedades como la osteocondritis.  Los grandes clubes de la Argentina también poseen este método de trabajo. El Kinesiólogo infantil de Boca Juniors  Javier Rodríguez explica la forma que se tiene de trabajar con chicos dentro de la institución de la ribera: “Aquí se tiene sumo cuidado en la preparación de chicos desde los 12 años hasta alcanzar los 18, ya que en ese periodo es cuando el joven más suele crecer y el cartílago de crecimiento aún está abierto. A la hora de practicar deporte se recomienda hacer repeticiones en vez de levantar peso y se tienen en cuenta desde la condición genética del propio chico (pie plano, laxitud, herencias familiares) hasta factores nutricionales como la cantidad de calcio y proteínas que incorporan en su dieta”. En este sentido, a la hora de trabajar con juveniles o profesionales jóvenes los clubes de primera línea mundial dan el ejemplo.
Como hemos visto, la explotación comercial que se hace de la figura del jugador de primera división fue de la mano, con un crecimiento exponencial, en lo que respecta al cuidado de los deportistas de elite, sin embargo, aun así, en muchos casos, estos cuidados resultan insuficientes y al finalizar su carrera el ex futbolista debe lidiar con problemas heredados de sus años como profesional. Martin Palermo, ex goleador de Boca Juniors, declaro hace poco en radio La Red que en sus últimos años debía infiltrarse todas las semanas para jugar debido a sus permanentes dolores en la rodilla. Gabriel Omar Batistuta, quien supo ser gran figura de la selección Argentina, si bien actualmente se mejoró de sus inconvenientes físicos y practica algunos deportes, la falta de cartílagos por volver antes de sus lesiones en los tobillos le imposibilito durante algún tiempo caminar durante largos trayectos e incluso estar de pie mucho tiempo.

En sus primeros años como médico, más precisamente en 1984, el Dr. Rubén Iglesias asistió como concurrente al hospital Argerich en donde  el doctor Fernandez Schnorr, pionero en la medicina deportiva en el país, ex jefe del departamento médico del club Independiente y médico de la AFA, atendían a ex futbolistas que llegaban con problemas de suma gravedad: “A Fernandez Schnorr recurrían muchos ex futbolistas con problemas muy graves producto de su actividad profesional. Ex deportistas de alrededor de 40 años presentaban problemas de artrosis avanzada en caderas y rodillas, lo que los obligaba a muchos de ellos a caminar con bastón. En los casos más graves se debía someter al paciente a un reemplazo total de cadera. Este cuadro resulta sumamente complejo debido a que practicar un reemplazo de cadera a una edad temprana implica que seguramente, con el tiempo, se deba reoperar para sustituir la prótesis desgastada por una nueva”.

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Ya sea que se esté hablando de multimillonarios futbolistas de elite o humildes jugadores del ascenso, incipientes juveniles aspirantes a primera o jugadores retirados con una amplia trayectoria como profesional, la conclusión es la misma, el fútbol de alto rendimiento no es sinónimo de salud. La alta competencia implica riesgos constantes al físico del jugador profesional; para disminuir este riesgo resulta necesario, por un lado, estar a la vanguardia en lo que se refiere a información y cuidados médicos y por otra parte, y no menos importante, generar una toma de conciencia general de todo el entorno del fútbol, que permanentemente es aquejado por el existimo deportivo y las urgencias económicas.

Nota de Investigación realizada para la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA por Pablo Ruybal para la materia Taller de Periodismo (Rocco Cuzzi).

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