ESPECIAL RIVER CAMPEON por Nicolas Valado

El campeón de la media inglesa

Barovero salta sobre los otros titulares que rodean a Cristian Ledesma después del tercer gol frente a Quilmes. Se acabó la pesadilla, River es campeón del fútbol argentino. El sprint final es tan importante cómo todo el recorrido, el conjunto millonario lo entendió perfectamente y gracias a ello terminó el torneo ganando 4 de los últimos 5 partidos.

El equipo de Ramón Díaz forjó su candidatura a base de media inglesa (ganar de local, no perder de visitante), de los 11 partidos que ganó, 9 los hizo de local y los 4 partidos que empató fueron de visitante. Robó la gallina del corral ajeno en el momento justo, golpeó fuera de casa cuando tuvo que golpear. En la Bombonera y en la penúltima fecha en La Paternal.

Cavenaghi se arrodilla en el piso del Monumental y se termina de quebrar. Hace dos años el mismo protagonista lloraba de desahogo apoyado en los carteles de publicidad. El símbolo de la resurrección con alto perfil. Maidana peina la pelota en el primer palo para el segundo gol en la tarde de la consagración versión 2014. El marcador central termina con la cabeza vendada y jugando hasta el último minuto el 23 de junio de 2012. El símbolo de la resurrección silenciosa, cómo si el haber jugado en la vereda de enfrente le costara la falta de reconocimiento por parte del mundo que habla de River. Barovero, Maidana, Ledesma y Cavenaghi, esa columna vertebral que edificó este conjunto campeón.

Sobre el mismo césped de la casa riverplatense, el que ahora pasa corriendo con barba de exiliado es Leonardo Ponzio. Enfundado en la remera de la celebración con el número 35 en la espalda se sube al colectivo preparado para la celebración abrazado a su amigo Leonel Vangioni, otra de las figuras del equipo campeón del Torneo Final. Incluso Ponzio, quien marcó su último gol con la camiseta de River en la primera fecha frente a Gimnasia, puede sentirse campeón. El equipo de Ramón Díaz debió rotar de nombres más de una vez. Ya sea por lesión o suspensión, solamente tres veces pudo parar en cancha a su 11 ideal. Chichizola se convierte en el estandarte y en uno de los hombres más importantes del campeonato. River empezó a creerse campeón en el momento que el arquero que entró en reemplazo de Barovero le paró el penal a Saja sobre la hora frente a Racing. Allí empezó el andar final hacia la consagración.

Con momentos de buen juego, una identidad definida y con la mejor versión de casi todos sus jugadores, River, el domingo frente a Quilmes terminó de demostrar porque es el campeón del fútbol argentino. Ganó todos los clásicos, perdió un solo partido de local sobre 10 (el resto los ganó todos), tuvo inteligencia para correr de atrás cuando le tocó, no se desesperó cuando quedó dos puntos debajo del puntero y se hizo cargo de la situación cuando tuvo que ganar para hacerse fuerte en la punta del torneo.

Cavenaghi referente y goleador, Carbonero cómo figura sobresaliente y Ledesma, el hombre que mejor interpreta el juego fueron los nombres propios que sobresalen del resto. Mercado con los goles importantes. Ariel Rojas, ese obrero silencioso al costado del Lobo y Lanzini con destellos de talento y elegancia. Barovero y Chichizola protegiendo el arco más grande del mundo. Ramiro Funes Mori con el gol más importante de su vida. Teo Gutierrez aprendiendo a ser humilde en un club grande y Keko Villalba siendo funcional cuando se lo necesitó. Eder Álvarez Balanta, el nombrado Maidana y Pezzella rotando la defensa central para redondear un gran campeonato. River es campeón, argumentos le sobraron. Ramón Díaz supo manejar y unificar un plantel que venía a los tumbos después de un mediocre Torneo Inicial y un grupo que se juramentó en la pretemporada llegar a esta altura del año festejando.

Se apagan las luces del estadio y en una imagen inédita en una celebración, el pueblo millonario registra para la eternidad a sus campeones. Anochece en Nuñez, una oscuridad parcial acompaña a los jugadores mientras dan la vuelta olímpica por la pista del estadio Monumental. Las lágrimas ya no son de tristeza, sino de felicidad después de un sinfín de frustraciones. El periplo del héroe. River Vuelve. Bienvenidos a su resurrección.

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