Real Madrid 0-4 Barcelona: Cuando al fútbol lo practican los que saben

 

Durante las últimas jornadas el Madrid estaba bajo de forma y los resultados comenzaban a darle la espalda, pero nadie preveía un final tan caótico como el del sábado en el Barnabeu. Comienza una nueva etapa en el Real Madrid en donde desde jugadores, técnico e incluso el presidente se encontrarán fuertemente cuestionados.

Estadio, Santiago Bernabeu; rival, el Barcelona. El mejor escenario y la mejor pareja para el baile, una cita romántica en la que tenía que salir todo bien. Pero el desarrollo fue un desastre. El galán no llevó la billetera, compró flores de mala calidad y por su fuese poco, se olvidó de ponerse los pantalones.

Desde un primer momento el Barcelona pudo salir desde el fondo con absoluta limpieza y serenidad. Iniesta se hizo amo y señor del juego ante un medio campo blanco que no tenía un solo volante neto de recuperación. Por demás extraño resultó el once plantado por Rafael Benitez, un entrenador caracterizado por formar equipos equilibrados y hasta defensivos ¿Será que la orden fue emitida desde más arriba, desde donde sobra dinero y falta criterio futbolístico?

Solo unos pocos minutos bastaron para que el pistolero Luis Suarez rompa el invicto de más de 800 minutos de Keylor Navas sin recibir goles en la Liga. La poca oposición del Madrid ante el juego del visitante era evidente y hasta desesperante, todo parecía presagiar una jornada negra para el Merengue.

Ya en desventaja, el local adelantó lineas y presionó más arriba. Así llegaron algunos tibios intentos de Modric y James Rodríguez, pero nada que hiciera peligrar la portería del chileno Bravo. El  Madrid estaba obligado a buscar el empate rápido, pero a su vez cuando Barcelona aceleraba llegaba hasta el fondo. Esta disposición del partido ponía al equipo blanco entre la espada y la pared, o conseguía empatar y revertía la situación tempranamente o el rival sentenciaba el partido y conducía al derby a un resultado histórico.

Quien otro sino Neymar resultó decisivo. El brasileño, que está cerrando un año de ensueño, definió raso y al cuerpo del arquero Keylor Navas que no pudo evitar el segundo del equipo catalán. En cierto que  el  costarricense pudo haber hecho algo más para evitar el tanto del delantero blaugrana, pero claro ¿Quien puede reprocharle algo al portero cuando el mediocampo está lleno de espectadores de camiseta blanca y los defensores se ven obligados a defender mano a mano contra los mejores delanteros del mundo?

El Madrid agradeció el final de la primera parte. Los espectadores del Santiago Bernabeu estaban viviendo una pesadilla. Pesadilla que tuvo su secuela en el complemento.

En el arranque de la segunda mitad el Barcelona hace una jugada de ensueño que quedará marcada a fuego en la historia del¿ los derby. Iniesta juega en vertical para Neymar y el brasileño devuelve la gentileza con un taconazo espectacular para que el Cerebro le rompa el arco a Navas. Humillación, histórico resultado, fiesta blaugrana en terreno hostíl… los títulos de las crónicas comenzaban a escribirse.

Con el partido definido, Luis Enrique decidió mover el banco más rápido de lo pensado. Por si el Madrid tenía pocos problemas, Lionel Messi estaba listo para entrar al campo luego de dos meses de inactividad. El argentino se sumó al baile de los catalanes participando en la jugada del cuarto gol de Luis Suarez. Entre varios rivales, la Pulga encontró el hueco para lanzar un pase vertical que terminó en la segunda conquista del ex Liverpool.

Muchas cosas tandrá que replantearse el Madrid de cara a futuro. Entiendo el enojo generalizado contra Rafael Benitez, pero el ex técnico del Napoli comenzó su proceso hace unos pocos meses y ha tenido que medirse ante un equipo que tiene otros tiempos de trabajo. El Barcelona tiene la ventaja de contar con una temporada más de trabajo, algo que no es poco si pensamos que Luis Enrique también fue muy cuestionado en sus inicios.

Lo realmente preocupante sería que las decisiones sobre el campo no las tome realmente Benitez sino que vengan desde la directiva. Casemiro era esencial para el entrenador y no estuvo presente en el partido más importante de la primera parte de la temporada. En su lugar jugó James Rodriguez, un jugador que llegó al club en reemplazo del expulsado Ángel Di María, quien paradojicamente era uno de los pilares del técnico Ancelotti para conquistar la Champions League.

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