River 1-0 Boca: Así se gana, así se siente

LOCURA. Pisculichi metió el gol de la clasificación.
River ya sabe lo que se siente ganar en un cruce de copa frente al máximo rival. Luego de tres ocasiones en donde la azul y oro salió victoriosa, esta vez fue el turno de la banda. El equipo del momento del fútbol argentino tendrá su primera final de Copa en diez años.

A veces los equipos consiguen triunfos por mera casualidad. Esto no significa que se menosprecie la victoria, sino que es irremediable que, en partidos mal jugados, haya actos fortuitos que desemboquen en la victoria de unos o de otros. El penal de Emanuel Gigliotti a los dos minutos de juego pudo haber cambiado completamente la historia de este superclásico. Barovero detuvo el remate del centrodelantero de Boca y la historia comenzó a ser roja y blanca.

El clasico fue mal jugado. La enorme tensión que se vivía en el campo impedía que los futbolistas jugasen con naturalidad. En un parejo primer tiempo, el xeneize pareció querer arriesgar más, pero el gran gol de Pisculichi cambiandole el palo a Orión puso en ventaja a River. A pesar de que Boca contó con dos situaciones claras para empatar el encuentro, una en un mano a mano de Gigliotti y otra en un cabezazo de Calleri, el score no se movió. Nada para analizar en el segundo tiempo, River jugó con el reloj y Boca apelaba más a la casualidad que al buen juego para lograr el tan deseado gol del empate. El conjunto del vasco tuvo, de todas maneras, su chance de quebrar el cero a pocos minutos del final. Quizás si Calleri hubiese dominado la pelota como un delantero de Boca Juniors y no como el 9 suplente de All Boys cuando quedaba solo frente a Barovero hoy los oradores de siempre tendrían otro discurso.

Estamos en nuevos tiempos, en tiempos donde River le gana a Boca. Lejos quedan las gloriosas noches de copa azul y amarillas, hay que empezar a acostumbrar los sentidos para disfrutar o sufrir las victorias de los que pocas veces ganaban y las derrotas de los que se llevaban todo. Como anunciamos en el análisis del pasaje a semis de ambos equipos, hoy la mística la tiene River. Quizás, luego de 15 años de criticar la forma en la que Boca conquistaba títulos en su década dorada (penales, esquemas defensivos, etc.) hoy la gente de River pueda comprender que también se gana sin virtuosismo. Repasemos: hubo al menos tres rojas que no se sacaron en el primer partido contra jugadores del millonario y un gol valido para Boca en el Monumental que no se cobro. Como los dichos no saben de camisetas, ahora serán los hinchas de River los que dirán: “A llorar a la iglesia”.


Por Pablo Ruybal
pabloruybal@turealidadparalela.com

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