Copa Sudamericana: Superclásico de América


Ese lluvioso enfrentamiento por el torneo local no podía ser el último. Boca y River se merecían una nueva revancha. Los dos colosos del fútbol local tendrán una nueva oportunidad de quitarse la rabia en un impresionante duelo de semifinales de Sudamericana. El fantasma de la ultima definición mano a mano en la Libertadores del 2004 está mas presente que nunca, pero diez años han pasado desde entonces.  

Después de la goleada contra Cerro Porteño en Paraguay parece que Boca lejos estará de achicarse frente a la sensación del fútbol argentino. Un cumulo de individualidades con actitud ganadora es lo que define al Xeneize. La potencia de Chavez, el inagotable recorrido de Meli, la técnica de Gago y la seguridad de Orión mantienen a Boca con vida en el certamen sudamericano. ¿Bastarán estos argumentos para quitarle a River el sueño de obtener un titulo internacional después de 17 años?. De momento el vasco tendrá que pensar cómo disimular la enorme fragilidad defensiva del equipo. El chiqui Perez y Forlin sacan más de arriba que Echeverría y Magallan, pero son muy poco confiables en el mano a mano. Marin y Colazo, en ocasiones, ni siquiera aparecen en la foto de los centros desde sus costados. Los volantes tienen mucha dinámica, y esto resulta clave para el equipo, pero a veces presionan mal, pierden y dejan muy expuestos a la defensores. Para Boca cada victoria parece un oasis en medio del desierto que supone no tener una identidad futbolistica. El conjunto de la Ribera tiene potencial, lo está demostrando, pero aun falta mucho camino por recorrer para consolidar una idea.


Si tendríamos que definir que es un equipo con mística, rápidamente se nos vienen a la cabeza las históricas escuadras de Independiente y Boca en sus épocas de gloria en Libertadores. En la actualidad, es River quien tiene esa magia abstracta del fútbol. A esta clase de equipos no se los puede desmoronar fácilmente. El miedo escénico a la derrota en el momento menos oportuno de la temporada no es un fantasma que aceche en la mente de los futbolistas millonarios. El 1-2 a favor de Estudiantes hubiese sido un mazazo para un equipo ordinario. Estos goles psicológicos, claves para el desarrollo del encuentro, que tuercen el juego hasta del conjunto mas brillante, no afectan a la banda. Como contra Rafaela, River se sobrepuso y termino ganando un encuentro que tenía perdido. El conjunto de Gallardo tiene el antídoto contra la maldición del gol psicológico, River tiene Mística.
No hay equipos invencibles, no existen en el fútbol, pero quien quiera quitarle el sueño sudamericano a River deberá saber que enfrentará a un equipo que, si parece estar muerto y rematado, hay que pegarle un tiro porque se levanta.


Por Pablo Ruybal
pabloruybal@turealidadparalela.com
@Pruy87

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