Superclásico en la era River: David contra Goliat

En tiempos gashinescos Boca va al Monumental por la hazaña. River se sabe favorito y tiene todo para golear y herir de muerte al equipo del vasco. Como ha demostrado innumerables veces en este campeonato, al puntero la presión no le pesa. Pero un superclásico es un superclásico y Boca necesita, mas que nunca, sacar a relucir su paternidad lograda en sus años gloriosos para dar el golpe.

Porbablemente estemos en la antesala de uno de los clásicos más desparejos de la historia. River viene imparable, es fuerte de mente, físicamente supera ampliamente a sus rivales y enamora a propios y extraños con su juego vertical y preciso. Boca, en cambio, es puro desconcierto. El equipo de la ribera aún no ha encontrado una identidad clara y el vasco comienza a sufrir los primeros desplantes de un grupo de jugadores que ya se comió nada menos que a Carlos Bianchi. El bajo nivel mostrado frente a Banfield, la derrota inexplicable contra Racing y victoria con lo justo contra el último de la tabla parecen ubicar a Boca en el lugar de “punto” de cara al cotejo que se disputará este domingo en el Monumental.

Antes que nada me gustaría dedicar un pequeño párrafo a algunas situaciones desagradables que se han dado estos últimos días: Uno de los grandes técnicos de la historia del fútbol, ganador como pocos y sumamente sagaz a la hora de declarar como lo era Carlos Bianchi en 1998 dijo en su momento: “Es difícil ser medido en las derrota, pero es aún más difícil y más importante ser medido en las victorias”. Así se forman los ganadores y, sobre todo, los caballeros.
Lamentablemente, esta semana fuimos testigo de una situación realmente triste cuando Teo Gutierrez salió en la tapa del diario Olé mostrando un cartel que decía “no fue corner”, en clara alusión a un error arbitral que determino el ultimo clásico.  Probablemente hubiese sido preciso colocar otro cartel que diga “fue offside” y un tercero con la inscripción “robamos un campeonato”, ya que esos seis puntos virtuales (+3 para Boca, -3 para River) son los que separan al campeón del subcampeón del último torneo.  Pero bueno, que se puede esperar de un jugador que sacó un arma en un vestuario para dispersar a compañeros que querían lincharlo por hacerse expulsar en un clásico.
Como contrapartida de todo esto, el día siguiente, en la portada del mismo diario, salió Passucci, un ex jugador de Boca que casi le rompe la rodilla en tres partes a Ruggeri en un clásico de los 80, cargando a River por el descenso del 2011. ¡Viva la equidad!

Pongamonos nuevamente en Situación y volvamos a lo que realmente importa, el fútbol. Analicemos fríamente el juego de cada uno de los equipos que se verán las caras este domingo a las 17:15 en El Monumental.
Como punto en común podemos señalar que ambos suelen manejar la pelota, aunque River lo hace con mayor verticalidad y mucho más criterio. Boca, en cambio, termina casi siempre con el porcentaje de posesión a su favor pero esto no en todos los casos esto coincide con el pleno dominio del partido. De hecho,  al conjunto de la rivera le cuesta mucho adueñarse del balón cuando va en ventaja y en ocasiones sufre por no poder cerrar los partidos con la pelota en su poder.  Por este motivo, Boca termino empatando con Central en Rosario y con Banfield en el sur cuando tenía la victoria prácticamente en el bolsillo.

¿Cómo puede River dañar a Boca?

Boca tiene dos deficiencias importantes que coinciden con dos de las principales virtudes de River. La primera es el la facilidad con la que le ganan las espaldas a sus centrales, sobre todo a Magallan. Pisculichi y Mora son muy hábiles para aparecer detrás de la línea defensiva y pueden transformarse en una pesadilla para la defensa del conjunto que hará las veces de visitante este domingo.  Por otra parte, los balones aéreos al área de Boca son una garantía de impacto para la cabeza de los rivales. Los centrales de River, Maidana y Funes Mori, son fundamentalmente grandes cabeceadores defensivos pero también pueden conectar con facilidad en el área rival. El juego aéreo no es un recurso muy utilizado por Gallardo pero puede ser fundamental para abrir el clásico, sobre todo si Boca continúa con esta fragilidad defensiva a la hora de despejar de arriba.

¿Cómo puede Boca dañar a River?

En principio, el equipo del vasco deberá encontrar la manera de contrarrestar la presión asfixiante que propone siempre el conjunto de Gallardo. Solo si lo consigue podrá explotar todo lo que los delanteros xeneizes pueden llegar a ofrecer a la hora del contraataque.
Cuando River presiona arriba, por una cuestión lógica, se desprotege abajo. De esta manera, el millonario sufrió contra Godoy Cruz por Copa Sudamericana en el Monumental hasta el gol de Mora. La calidad de delanteros que tiene Boca hace suponer que estos espacios serían mejor aprovechados. Ya sea con Gago o con Melli, el xeneize debe salir rápido de su campo, jugar balones largos pero con mucha precisión y, sobre todo, no fallar en la definición (algo que termino sentenciando a los mendocinos). Potencialmente el contragolpe de Boca con Chavez, Carrizo y Calleri es de lo mejor del torneo, este domingo deberá demostrarlo si quiere patear el tablero en El Monumental.

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Por Pablo Ruybal
pabloruybal@turealidadparalela.com

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